Hace tiempo escribí unas reflexiones basadas en el Episodio III de Star Wars; en una de ellas – usando la figura de Obi-wan Kenobi – decía que la iglesia necesitaba urgentemente “obispos Jedi”, obispos que sepan oponerse a sus compañeros cuando la verdad, la justicia y la ayuda a los débiles lo exijan.
Cuando conocí a Raúl Vera en el Centro Universitario Cultural (CUC) no me pareció que sería uno de los obispos que se atreverían a hacer público su apoyo a gays y lesbianas, pensé que era un obispo muy revolucionario cuando se trataba de asuntos indígenas, pero no cuando se trataba de asuntos de homosexualidad. Me equivoqué.
No es el único obispo que apoya los derechos de las comunidad LGBTT – personalmente he recibido apoyo solidario de otros dos obispos y un cardenal que bendicen la labor que hacemos en Vino Nuevo – pero sí se ha convertido en el obispo mexicano que ha dado pasos concretos para mostrar que su apoyo no es solo un discurso: ha bendecido a la Comunidad de San Elredo, que aglutina gays y lesbianas católicos que buscan a Dios desde su orientación sexual; ha prestado las instalaciones de la diócesis para los foros de cine de la diversidad. Y ahora levanta su voz para hablar de las Sociedades de Convivencia.
Contrario a la posición de los demás obispos, Raúl Vera ha dicho a los medios que la Iglesia católica no se debe oponer a que los homosexuales obtengan derechos ciudadanos, ya que las personas homosexuales tienen derechos y dignidad. Raúl reconoce la necesidad de regular las parejas del mismo sexo, pues no se les puede marginar. Yo no sé ustedes, pero no pensé que escucharía esto de un obispo mexicano… no lo pensé y a la vez lo esperaba de él, obispo dominico.
Porque, como sabes, nuestra Comunidad de fieles y nuestra Comunidad de Ministros han sido fundadas por un dominico. Desde hace 5 años estamos presentes en una parroquia dominica, invitados por los frailes para continuar nuestra misión y, como broche de oro, un superior de la orden nos ha dicho: Lo que hacen es muy necesario, alguien tenía que hacerlo, y es un orgullo para mí que sea uno de mis hermanos quien esté respondiendo.
Nuestra misión tiene, pues, un gran apoyo en la orden de los dominicos que, fieles a santo Domingo, buscan llevar la Buena Nueva de Jesús a los lugares donde más falta hace predicarla, en concreto, entre los rechazados por su orientación sexual.
Aún no sé qué consecuencias va a traer a Raúl su apoyo público, pero desde ya elevo mi oración – y te pido hacer lo mismo – para que nada sea más grande que el amor de Raúl por la verdad, por el evangelio y por la predicación.
Raúl, no te desanimes hermano, sigue siendo fiel al carisma de Domingo; considera que tu palabra y tus actos colaboran a que corra un suave viento con olores de esperanza, de una iglesia nueva, de reconciliación entre los rechazados y quienes los han rechazado. Habemos muchos y muchas, fuera de Saltillo, que estamos necesitando de tu bendición episcopal… Que la Fuerza (de Dios) te acompañe, siempre.
J. Álvaro Olvera I.
Comunidad Católica Vino Nuevo