Palabra de Dios y del Pueblo

 
Nuestra Biblia
parte I

 

 

Cuando los cristianos tocamos el tema de nuestra relación con la Trinidad, siempre sale a colación el tema de la Biblia. Decimos que hay que leer la Biblia, que si la Biblia estuvo prohibida, que si el regreso a la Biblia… Afirmamos que la Biblia es la Palabra de Dios que no deja de interpelarnos a pesar de los siglos que tiene de escrita.

 

¿Porqué leer y comprender la Biblia es tan complicado?

 

La Biblia ha sido recopilada a lo largo de unos mil años, por medio de un interesante proceso de tradiciones y escritos. Debido a esto la Biblia contiene narraciones diversas que servían para dar explicaciones a personas de unas culturas muy diferentes a la nuestra.

 

La diversidad de autores, las formas utilizadas para escribir y el lugar geográfico e histórico han influido para hacer de la Biblia un libro de profundidad espiritual asombrosa, pero de interpretación fácilmente extraviable.

 

 

v      ¿Qué es la Biblia?

 

“Los libros inspirados por Dios entregados a la Iglesia” dice el Vaticano II, pero comencemos como todos los comienzos decentes, por la etimología.

 

Biblia viene del griego biblós que significa libros pues la Biblia es una colección de libros escritos en lenguas distintas, en épocas diversas y por toda clase de personas.

 

Esta colección está dividida en dos grandes bloques que en este curso trataremos de acostumbrarnos a llamar Testamento o Escritura Hebrea y Testamento o Escritura Cristiana.

 

Los libros de la Biblia han sido escritos usando géneros literarios diversos, por eso no es posible (aunque muchos así lo hagan) leer un capítulo sin tener en cuenta lo que nos puede ayudar a comprender mejor:

 

a)     El texto en la historia. Saber qué estaba pasando en el mundo cuando se escribió.

 

b)     La historia en el texto. Qué cosas de las que narra son hechos históricos y cuales no, hasta donde esto sea posible de averiguar.

 

c)     La historia del texto. Cómo se formó, cuando, por quién, para qué  y para quién  fue escrito.

d)     El texto para la historia. Qué nos enseña para vivir una vida más plena y feliz.

 

 

Todos estos datos nos ayudan a situarnos correctamente en el contexto vital del texto, del escritor y de la comunidad a quien fue dirigido.

 

Pongamos un ejemplo: en una de sus cartas, Pablo (o quien quiera que la haya escrito a nombre de Pablo) ordena a las mujeres que lleven el velo puesto y que guarden silencio en la iglesia. Leerlo y aplicarlo a todas las mujeres de todos los tiempos es un error porque se aplica universalmente algo que en una determinada comunidad cristiana, con su vida y su situación, era necesario para algo muy concreto que estaba sucediendo en esa comunidad particular.

 

Supongamos, jugando con la historia, que en Roma las mujeres que no llevaban velo eran las prostitutas mientras que en Corinto, por el contrario, quienes llevaban velo eran las mujeres dedicadas a la prostitución. El escritor, para evitar que los vecinos miraran mal a las cristianas de Roma, les ordena llevar velo. ¿Qué pasaría si esa norma se aplicara en Corinto, una ciudad griega con una cultura distinta?

           

Lo mismo si hablamos de la afirmación de Pablo de que los borrachos no entrarán al reino de Dios y la aplicáramos a todos los alcohólicos del mundo. Si supiéramos que Pablo está hablando a una comunidad en la que las borracheras se hacían en las fiestas dedicadas a la adoración del dios del vino, que terminaban siempre en orgías, nos quedaría más claro que no se está refiriendo a los que padecen la enfermedad del alcoholismo (cosa que, por otro lado él no podía saber ni comprender), sino a los que adoran a otros dioses y, para complacerlos, llegan a extremos.