Quienes participamos en la Comunidad hemos sido, de una manera u otra, formados en la idea de que nuestra espiritualidad no tiene nada que ver con nuestra sexualidad.

 

Queriendo transformar esta idea (que desde la tradición mística es una idea equivocada) ofrecemos este espacio donde, en medio de la convivencia y reflexión, los participantes pueden recuperar su historia, la vivencia de su orientación sexual y el papel que Dios ha jugado en la historia, de este modo iniciamos el camino hacia una experiencia de amor, aceptación y fe de quienes somos en verdad, a la luz de lo que Jesús nos anunció de Dios.