Amig@:

  

Estoy dando un curso sobre antropología (una visión desde la fe) en uno de los temas hablamos del dualismo – sobre lo que ya escribí algo antes en esta sección – Me ha pasmado, como siempre, comprobar hasta que punto comos creyentes tenemos un divorcio entre nuestra fe y nuestra sexualidad.

 

Pensando en eso, quiero compartir contigo esta oración. Se llama “Primera vez” y la escribí hace algunos años, pensando en aquella lejana primera vez

 

La comparto contigo no para presumir mi primera vez (supongo que habrá mejores) sino como muestra de que nuestra fe cristiana (porque creemos en un Dios de amor que quiere nuestra felicidad) no puede estar peleada con nuestras experiencias más hondas. A pesar de la pena... ahí te dejo mi oración.

 

 Dios mío, él y yo

anoche estuvimos juntos por primera vez.

Escapando de los padres, los hermanos y los amigos

para estar solos.

No teníamos donde reclinar la cabeza

porque ya sabes, Señor,

que no hay lugar para gozar de nuestro amor.

Un hotel, barato y escondido

fue nuestro lecho.

 

Nos besamos, Oh Dios,

con toda la pasión guardada

de tantos años de espera,

con la vida puesta en los labios...

labios de hombre comiendo a otro hombre.

 

¡Dios mío¡

Qué fácil que fue aprender las curvas de su cuerpo,

los pliegues de su piel y todos

los recovecos de sus intimidades.

Toqué y fui tocado, Dios mío,

con la rudeza de sus manos fuertes,

callosas y rudas, manos de hombre.

 

Dicen que no hay lugares naturales para unir nuestros cuerpos

para fundirnos en uno, para entrar en el otro.

 

Quizá no los haya, que importa, mi Dios,

él y yo abrimos los lugares cerrados,

estrenamos los prohibidos

y los hicimos naturales.

Porque el amor es natural entre hombres.

Porque todo se estrena

cuando estas con tu hombre por primera vez

 

Ayer, entre cuerpos y olores;

cuando el tiempo se detuvo en la eternidad momentánea...

Abrazado a su cuerpo velludo

supe que en él me abrazabas tú,

que en él me gozabas tú

 

Y con él me amabas tú,

Y con los dos, con él y contigo

Tuve mi primera vez.

 

José Álvaro Olvera I.

Comunidad Católica Vino Nuevo