Hola amig@:

 

Que gusto volverte a encontrar.

 

Hace unos días, en una charla informal, hablé sobre la capacidad humana de hacer una experiencia de Dios y de los distintos rostros que esa experiencia toma cuando el místico o la mística se esfuerzan por poner en palabras, plasmar en signos o celebrar en ritos la experiencia divina que tuvieron y que les ha removido las fibras más íntimas de su ser.

 

Al pensar en este sitio, me pareció buena idea ampliar un poco el tema. Ahí vamos.

 

  • La experiencia de Dios es diversa

 

La historia de las religiones nos da abundantes muestras de que la experiencia del Misterio, de lo Indecible, de lo Trascendente, de Dios es una experiencia diversa. En efecto, hay hombres y mujeres de las más distintas edades, credos y culturas que afirman haber vivido esa experiencia.

 

Encontramos expresiones místicas en las religiones llamadas “naturales”, entre los nativos de Australia, Nueva Zelanda o Papúa. En ellos, la experiencia reviste caracteres de unión con los espíritus de los ancestros, con la naturaleza o con sus fuerzas.

 

En el hinduismo, la expresión va desde la unión con el Dios principal, hasta las manifestaciones de los dioses. Hay una vertiente interesante que es la expresión de Dios como Mujer, Madre, Amante... todo en femenino.

 

En el judaísmo están las expresiones cabalísticas y de los ortodoxos, donde el Único se hace presente en el alma de los creyentes.

 

En el cristianismo tenemos personas místicas en todas las grandes tradiciones: católica, ortodoxa rusa, ortodoxa griega, armenia y copta, anglicana, luterana, etc. Aquí, la experiencia de Dios tomarán características de cada tradición, por ejemplo, en el catolicismo es frecuente que la expresión mística vaya unida de cerca de la eucaristía o a María, mientras en la ortodoxia el papel central puede llevarlo es Espíritu de Dios.

 

En el budismo, encontramos tanta diversidad como hay entre el Buda Gautama (lo que sabemos de él o la idea que de él tenemos) y el Dalai Lama, sin olvidar la experiencia mística zen, que parece una contradicción de todo el budismo indio o tibetano.

 

Y es que, debajo de cada expresión, late la cultura de cada persona mística. Si es mujer, narrará su experiencia como mujer; si es varón, lo hará como varón. Por eso no es posible pretender que una mujer, analfabeta, del siglo XIII narre su experiencia como lo haría una mujer, universitaria, del siglo XXI.

 

Cada experiencia estará marcada por quien la vivió, por su forma de comprenderla, de narrarla, de escribirla, de predicarla o de celebrarla.

 

  • La experiencia de Dios es única

 

Sí, aunque te parezca paradójico (de hecho, lo es) la misma diversidad de expresiones místicas encierra un núcleo que se perfila como único. Detrás de cada manifestación, hay una misma y única experiencia, porque lo Infinito, el Uno, lo Trascendente no cambia.

 

¿Cuáles son, brevemente y de modo muy general (la experiencia mística del budismo se cuece a parte, pues depende de qué clase de budismo se esté tratando, por eso, algunas de las características no coincidirán con algunas de las expresiones), los rasgos semejantes de toda experiencia mística aún dentro de la diversidad de manifestaciones? tenemos:

 

Sobre Dios:

a)      Lo Divino se experimenta como algo totalmente bueno

b)      Por eso, la presencia, la relación, la cercanía de la Divinidad es lo más positivo que puede pasar

 

Sobre el universo:

a)       La creación entera es experimentada como parte del mismo ser

b)      Se experimenta la unidad real y total con todos los seres

c)      El universo se experimenta como algo armónico, donde todo está bien, encaminado hacia algo que se presiente como bueno

 

Sobre uno mismo:

a)       Hay una experiencia muy honda de la propia capacidad de amar, como nunca se ha experimentado en al vida cotidiana

b)      Hay una experiencia absoluta de ser totalmente amado, comprendido, aceptado, perdonado, acompañado, sostenido... por Dios

c)       Hay una experiencia de la propia bondad, de la propia valía

d)      Hay una experiencia de paz, de una paz tan honda que no es perturbada por casi nada

e)       Hay una experiencia de ser hermano de todo y de todas las personas, lo que desarrolla una gran compasión

 

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Bueno, hasta aquí le dejamos, espero encontrarte contigo en la próxima ocasión, para seguir reflexionando sobre estos temas 

 

 

José Álvaro Olvera I.

Comunidad Católica Vino Nuevo