Que gusto volver a encontrarte. Ya
hemos hablado un poco de algunas de las causas del abandono de la vida
espiritual y descubrimos que detrás de ese abandono hay – entre otras cosas que
veremos luego – una concepción dualista de la vida. Hoy quiero hablarte del
primer paso en la vida espiritual, paso que nos invita a superar nuestra visión
dualista del mundo para integrarnos en una concepción holística [holos en
griego significa totalidad] de la vida.
¿Sólo existe lo que
se puede ver?
Es una vieja discusión filosófica que
ha causado muchos dolores de cabeza. Yo no me voy a meter en ella más que como
punto de partida. Y es que, cuando hablamos de Dios y de las realidades
espirituales, hablamos de algo que está más allá de nuestra capacidad
intelectual y entra en los terrenos de otras capacidades.
¿Has visto el libro “inteligencia
emocional”? En él, el autor llama la atención sobre el exagerado interés que
hemos puesto en la inteligencia racional (IR) descuidando, minusvalorando o
rechazando de plano otros niveles de inteligencia tan reales como la IR. Todo el
libro desarrolla la tesis de que el ser humano tiene una inteligencia emocional
(IE) que es más amplia y abarca más realidades que la mera razón.
Por ejemplo, el amor es algo que tiene
más que ver con la IE que con la razón [la razón dirá que se trata de un
fenómeno químico producido por ciertos factores y que es fuente a su vez de
ciertas sustancias – endorfinas – que nos provocan esa sensación de bienestar y
de cosquillas en el estómago... y no es que el amor no sea esto, lo es, pero es
mucho más que esto y ese plus ya no lo puede captar la razón]
El amor de una pareja no se puede
conceptuar, ni medir, ni estudiar con la mera razón. Para captar ese amor
necesitamos abrir nuestra percepción y utilizar nuestra Inteligencia Emocional
que nos permite ver el amor en su verdadera medida.
Pues bien, otro tanto se está diciendo
ahora de lo que los místicos de todas las religiones y de todos los tiempos han
dicho: el ser humano tiene una capacidad innata de captar las cuestiones
espirituales. Esa capacidad, llamada por algunos Inteligencia Espiritual (IEs)
hace que nuestro cerebro produzca cierta clase de ondas cuando está ante lo que
se reconoce como manifestación espiritual. Si esto es cierto – y los datos que
encontré hablan de investigaciones a nivel de física cuántica – estamos
reconociendo por fin que las manifestaciones religiosas no son un mero capricho
humano, sino una necesidad nacida de una capacidad... algo así como “escribimos
novelas porque tenemos la capacidad de leerlas”
Personalmente creo que todos los seres
humanos tenemos la inteligencia espiritual y con ella podemos captar en la
historia y en la vida ciertas realidades que nos remiten a lo trascendente, que
nos hacen salir de nosotros mismos como centros del universo, que nos extasían y
nos fascinan. Para mí, esas realidades son las realidades
espirituales.
Espiritualidad sin
dualismo
El asunto de entrada es superar el
dualismo en la espiritualidad. Me explico. Si tu piensas que espíritu es opuesto
a cuerpo, entonces seguro que piensas que espiritualidad tiene que ver con cosas
etéreas, del más allá, de seres sin carne, o sea, de otro mundo. El dualismo
lleva a separar.
Pero que pasa si el espíritu es, más
bien, la fuerza vital que anima a las personas y que no es opuesta al cuerpo,
sino que se manifiesta en ese cuerpo, existe a través de ese cuerpo y se hace
realidad en ese cuerpo. Entonces la espiritualidad no será lo etéreo y una
persona muy espiritual no será la que reza mucho, ni la que vive en los templos
y se olvida de su mundo y de su cuerpo.
Por ejemplo, la creación artística es
para mí una manifestación espiritual. ¿Has escuchado una pieza de Mozart? Si
eres sensible a la belleza musical descubrirás que en esa melodía – humana,
mundana, física, terrenal – se expresan cuestiones que nos remiten a algo más
que meros sonidos hechos con un instrumento musical.
¿Y que tal un atardecer en la playa o
una noche estrellada cuando estás en medio del bosque y no hay ciudades cerca?
Si eres sensible a ese tipo de belleza estarás de acuerdo conmigo de que, más
allá de árboles y plantas, arena y nubes, esas realidades materiales y mundanas,
ordinarias y cotidianas, nos transmiten algo que no podemos explicar con
palabras [inteligencia racional] sino que captamos con otra dimensión de nuestro
ser que vibra ante ellas... esa es la capacidad espiritual.
Uno de los mejores ejemplos, creo yo,
de experiencia espiritual ha sido siempre y es la experiencia sexual. Hay
religiones orientales que dan al sexo una importancia radical a la hora de
caminar en la espiritualidad. En la Biblia también se usa cierta clase de sexo
como una manifestación capaz de acercar al ser humano con su Dios. Algunas
formas de pensamiento católico actual están convencidas que el sexo es un
sacramento [sí, la misma palabra que se usa para definir el bautismo y la
confirmación], sacramento del amor humano, de la entrega de dos personas, del
amor de Cristo por la iglesia y del amor apasionado de Dios por la humanidad.
Una buena relación sexual y un buen orgasmo, si eres sensible a ese tipo de
belleza, pueden ser una excelente expresión de espiritualidad.
* * *
Como puedes ver, la capacidad de
experimentar lo espiritual, no está desligada ni es opuesta a las realidades
corporales, físicas y mundanas, al contrario, se expresa en ellas, se vive a
través de ellas y existe sólo en esas mismas realidades.
Desde este punto de vista estoy seguro
de que podrás encontrar en tu historia momentos de verdadera y profunda
experiencia espiritual, te invito a que esta semana busques en tu vida esas
experiencias, las revivas y las saborees para ver si las explicas con solo tu
razón, tu emoción o si captas en ellas ecos de lo que aquí llamamos
espiritualidad.
Nos vemos pronto.
J. Álvaro Olvera I.