Amig@:
Como podrás imaginarte, una de las preguntas que más frecuentemente me hacen es si es posible ser gay o lesbiana y ser católico. ¿Gay o lesbiana y católicos?
Ser Gay o Lesbiana y ser pertenecer a la iglesia católica es una de las hazañas más grandes del espíritu humano. ¡Joder!, que la escalada del Everest sin oxígeno extra, cruzar el Amazonas a pie y acabar con la corrupción son algunas de las cosas más fáciles del mundo comparadas con esto.
¿Se pude combinar las dos cosas? ¿Es un sueño guajiro? ¿Cómo hacerlo, dadas las condiciones y doctrina oficial? Te comparto algunas de mi ideas para sobrevivir esta hazaña.
Primer paso: regresar al Dogma
Revisa tu catecismo y responde ¿cuál es el primero, el principal y el más importante de los dogmas?... ¿Ya? ¿Qué respondes? Si dijiste que la virginidad de María me temo que andas un poco alejado, como aquel tipo que quería ir a Topoztlán y acabó en Tepotzotlán.
El primero de los dogmas es: Dios te ama, te ha dado la vida por amor, te mantiene en la existencia por amor, te ha salvado (hasta de ti mismo) por amor, y desea conservarte a su lado eternamente por amor.
Y el amor de Dios no es condicional. Elizabet Kübler-Ross, la madre de la tanatología, decía que a nosotros nos habían educado en un amor de prostitución: Te amo sí, y sólo sí... esto o aquello. El amor de Dios – Bendito sea – no es amor de prostitución, no te ama por lo que haces o dejar de hacer, ni te ama menos por ser gay, ni te amaría más si fueras hetero; tampoco depende de tu conducta sexual... Dios TE AMA y punto.
Segundo paso: preguntar a Jesús
Los católicos adolecemos de un defecto: le hacemos más caso a todo, menos a Jesús. Bueno, hasta la novena de san Charbel tiene más nivel de credibilidad que Jesús, y vete tu a saber quién escribió la novena dichosa.
Lee los evangelios. Revisa las actitudes, palabras y acciones de Jesús. Léelas con calma para que no se te pase ninguna de ellas. ¿Ya? Bien, ahora dime: ¿De dónde sacas la peregrina idea de que Jesús te rechaza por ser gay? ¿Es que en su vida ha rechazado a alguien? ¿En qué parte del evangelio encuentras ese rechazo?
A quienes Jesús les da duro y tupido es a los líderes religiosos que usan a Dios como pretexto para dividir el mundo en buenos (que siempre son ellos y los que son como ellos) y malos (que son el resto), pero ni a estos los rechaza, siempre les ofrece la posibilidad de cambiar.
Tercer paso: las cosas de quien vienen
Ahora te pido que revises el origen de la idea de que Dios rechaza a gays y lesbianas. ¿Quién te lo dijo? ¿Por qué lo decía? ¿En qué se basaba para decirlo?... ¿Ya? Bueno, muy bien.
Ahora piensa un poco... si Dios te ama como eres y Jesús nunca rechazó a nadie, ¿piensas que lo que dijo un padrecito, una monja, un obispo, o un papa es más digno de crédito?
Toma las cosas como de quien vienen, decía mi sabia abuela cuando me enojaba por tonterías. Yo te lo digo a ti. Cuando alguien te diga que Dios te rechaza, pregunta si es una opinión personal, si se basa en la Biblia o en un documento del Papa.
Y sin negar la importancia y validez que tienen las opiniones de los demás, colócalas en su lugar: NO son Palabra de Dios, son interpretaciones humanas y, por eso, tan parciales y limitadas como la vida.
Cuarto paso: Aprende a leer
No me refiero a que vayas al INEA, que no se trata del ABC. O más bien sí, se trata de que aprendas el ABC de la Biblia y de la fe.
Muchas de las cosas que los católicos creíamos hace 100 años han cambiado y muchas están cambiando ahora mismo gracias a las ciencias bíblicas y teológicas.
En varios lugares – incluyendo nuestros espacios comunitarios – se dan buenos cursos de Biblia o de Teología que te pueden ayudar a reflexionar y profundizar tu fe ( y de paso darle una buena actualizada, que seguro dejaste de estudiar la fe cuando hiciste tu primera comunión)
Acércate, pregunta, estudia, analiza, conoce. Supera la flojera de pensar tu fe... y deja ya de ser de los miles de católicos que van por el siglo XXI repitiendo las mismas cosas del siglo XVI ¡Con el mismo lenguaje!
Quinto paso: de la doctrina a la experiencia
Ya que leíste, estudiaste, cuestionaste todo lo que te sugerí en los pasos anteriores... Haz oración.
Ya sé que una persona educada, con estudios universitarios, con cursos de meditación zen y talleres de superación personal pensará que no necesita orar... ¿De verdad?
La oración – aunque puesta al último – es la base de la sobrevivencia en esto de ser gay o lesbiana católicos.
Orar, según yo, es abrir tu corazón (no tu mente, que aquí no sirve para nada) a ese Dios que te ama como eres, a ese Jesús que no te rechaza porque no está en sus genes hacerlo. Date un tiempo, silencia tu razón y abre el corazón...
En otras palabras, DEJATE AMAR, date chance de sentir, de hacer experiencia de ese amor que Dios te tiene. Si los enamorados tienen necesidad de las caricias silenciosas, cuánto más tu tienes necesidad de recibir las caricias silenciosas de un Dios que está derrapando de amor por ti... además de que el mismísimo Dios tiene necesidad de que le des un ratito para acariciarte.
Dios te ama – por lo menos – como te ama quien más te ama sobre la tierra. Date la oportunidad y haz experiencia de ese amor humano, para que te sea más fácil experimentar el amor de Dios.
¡Sentir el amor que Dios te tiene! Eso sí es un orgasmo... ¿Apuestas?
José Álvaro Olvera I.
Comunidad Católica Vino Nuevo